martes, 31 de marzo de 2015

NOCHE DE NEÓN

La pareja accedió al interior de la sala de estar del motel. Ambos, hombre y mujer, se acercaron hasta el mostrador.

—¿Qué quieren? —les preguntó Zack.

—Una habitación para dos —exigió el tipo—. Y la queremos enseguida.

—Claro, tío. Serán cuatrocientos cincuenta créditos.

El hombre se acercó hasta el escáner. Bajo la luz halógena de la pantalla se reconocieron unos rasgos jóvenes que contrastaban con el brillo gris de una mirada llena de astucia y experiencia.

—Un momento... ¡Yo a ti te conozco! —exclamó Zack—. ¡Tú eres ese tal Ernest Luciano! ¡El pez gordo de la empresa tecnológica que se ha convertido en político! ¿Por qué alguien como tú vendría a un antro como este?

No hubo respuesta. En su lugar, los ojos del huésped lo perforaron en silencio. Zack el carroñero apartó la vista y se encontró cara a cara con la chica que lo acompañaba. De rasgos asiáticos, apenas parecía una niña con el rostro de una muñeca de porcelana. Era la viva imagen de la inocencia, aunque sus ojos fríos la delataban como un androide de placer.

sábado, 28 de febrero de 2015

LA LUZ

Recuerdo aquella lejana noche como si hubiese sucedido ayer. Ha pasado ya mucho tiempo desde que aconteció, pero todavía está fresca en mi memoria. Había ido al bosque que estaba justo detrás de mi casa. Como cada fin de semana, lo había hecho respaldándome con la excusa de que me dirigía a dar un largo paseo por la ciudad, cuando en realidad me iba a meter en la cabaña que tenía alquilada con mis amigos para poder jugar con ellos a aquella campaña de Star Trek que estábamos haciendo desde hacía unas semanas. Se suponía que manejábamos una nave de apoyo para proteger al U.S.S. Enterprise y que se ambientaba en la época del capitán James T. Kirk.